DESOBEDIENCIA CIENTÍFICA POR EL CLIMA

Verdes Equo Cantabria quiere sumarse, apoyar y rendir homenaje a todas las personas que conforman el movimiento ciudadano de Rebelión científica.

Desde 1990, fecha en que se publicó el primer informe del IPCC (Panel de Expertos de Cambio Climático de la ONU), las emisiones de CO2 a nivel global han aumentado en un 60% y lo seguirán haciendo en las próximas décadas según las proyecciones. En palabras de António Guterres, secretario general de la ONU, la falta de acción de nuestros gobernantes es “criminal”. 

Las amenazas para la supervivencia de nuestra civilización e incluso para la vida en el planeta aumentan cada día. Esta inacción no puede seguir siendo tolerada: la situación es tan grave que hace necesaria la movilización de la comunidad científica para exigir que se actúe de inmediato.

Del 4 al 9 de abril tuvo lugar la primera acción de desobediencia civil pacífica coordinada internacionalmente por miembros de la comunidad científica. Las recomendaciones consensuadas de la comunidad científica deben convertirse en objetivos vinculantes, con mecanismos institucionales que garanticen la participación real de la ciudadanía, como prevé el convenio europeo de Aarhus desde 2005.

Científicos por el Clima

El 6 de Abril en Madrid, con sangre falsa y biodegradable, más de un centenar de investigadores y científicas españoles han realizado una acción de desobediencia civil noviolenta ante el Congreso de Diputados. Personalidades españolas de renombre como Fernando Valladares(CSIC) y Jorge Riechmann Fernandez (UAM) se han expuesto a ser arrestadas para alertar al resto de la sociedad sobre la catástrofe climática que amenaza la humanidad entera.

ALERTA ROJA: ESCUCHAD A LA CIENCIA

Las conclusiones de los estudios científicos son indiscutibles: las catástrofes se producen ante nuestros ojos y a gran escala. La pandemia de COVID desde 2020 se origina en una zoonosis relacionada con la deforestación. Las gotas frías, nevadas, lluvias torrenciales, sequías, olas de calor y megaincendios se multiplican y aceleran. En nuestro país, un 75% del territorio está ya en alto riesgo de desertificación. Se está viviendo a escala global la sexta extinción masiva: decenas de especies de fauna y flora desaparecen cada día. Los niveles de contaminación son alarmantes desde todos los puntos de vista (plásticos, pesticidas, nitratos, metales pesados, etc.) y sabemos que algunos puntos de no retorno climáticos –tipping points– se han activado.

Las décadas de publicaciones científicas no han sido suficientes. Las personas pertenecientes a la comunidad científica conocen la gravedad del problema y sienten que tienen la responsabilidad de actuar y pasar a la desobediencia civil. “No podemos pedir a la sociedad que actúe si nosotros no lo hacemos antes”. Así surge la Rebelión Científica, con el objetivo de movilizar a la comunidad científica en desobediencia frente a la inacción política y ser una palanca que ayude a desencadenar un punto de inflexión social que fuerce a su vez a nuestros gobiernos a actuar.

En 2022, las emisiones siguen aumentando, los recursos se siguen agotando y los gobiernos siguen subvencionando con dinero público la industria de los combustibles fósiles y otras actividades que dañan tanto el medioambiente como la salud humana. Justamente por ello, en Europa, los gobiernos de Alemania y Francia han sido condenados por sus respectivas cortes constitucionales por inacción climática y en España se está tramitando actualmente una querella climática contra el Estado.

Fernando Valladares

Fernando Valladares

El sexto y último informe del IPCC es demoledor. Las consecuencias del cambio climático serán devastadoras si no actuamos a tiempo, pero ese tiempo se nos está acabando. “La ciencia es clara, cualquier retraso en la acción global hará que se pierda la ventana de oportunidad para asegurar un futuro habitable“. Los cambios de consumo individual no bastan y hace falta una transformación profunda y rápida del conjunto del sistema productivo, así como una transición justa para los colectivos más vulnerables.

Invitamos a toda la comunidad científica, a todos los colectivos y actores sociales y a toda la sociedad, a firmar este manifiesto y a pasar a la acción. Llegó la hora de exigir unos cambios que, de no producirse, van a ocasionar una cantidad inimaginable de sufrimiento. Un sufrimiento que puede ser evitado. Solo si asumimos que nuestro maravilloso planeta tiene límites, y que somos nosotros y nosotras quienes nos tenemos que adaptar a ellos.

Desobediencia Científica Por El Clima

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