LA SALUD MENTAL INFANTOJUVENIL A DEBATE EN EL PARLAMENTO
- Incorporar de forma urgente más especialistas en el Servicio de Orientación en los Institutos de Educación Secundaria de esta Comunidad Autónoma hasta lograr la equiparación a las ratios recomendadas por organismos como la UNESCO.
- Reforzar los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica y los Equipos de Atención Temprana, priorizando entre sus funciones las de evaluación, atención psicológica o de apoyo, así como de coordinación con los servicios de salud mental, atención primaria u órganos judiciales.
- Incrementar el número de plazas en los Centros de Recursos para la Educación Especial (CREE), al menos un 20% en el plazo de 1 año.
- Fomentar políticas de puertas abiertas para ampliar la participación de las familias dentro del centro en experiencias conjuntas, como espacios de convivencia, centradas en compartir y favorecer los buenos tratos, el manejo del conflicto y el estrés, así como la detección precoz de síntomas de sufrimiento psíquico o desesperanza.
- Modificar las ratios en los centros educativos de la Comunidad de Cantabria a partir del curso 22/23, garantizando una reducción en el número de alumnos y alumnas en todas las etapas educativas que permita una mejor calidad de la enseñanza y un acompañamiento más individualizado.
- Reforzar y ampliar la red de equipos multiprofesionales especializados en salud mental infanto-juvenil integrados en los Centros de Salud Mental de Cantabria y su capacidad de coordinación con los centros educativos de su área de influencia y con el resto de los dispositivos sociosanitarios, con el fin de cumplir el objetivo de lograr una espera menor a 1 semana en primera consulta y de 15 días para consultas sucesivas.
- Estos objetivos de tiempos de espera deberán hacerse efectivos en el plazo de 6 meses desde la aprobación de esta proposición no de ley.
La falta de oportunidades de futuro para la juventud, los cambios sociales acelerados, la desigualdad y la emergencia de nuevos fenómenos como el ciberacoso, ya venían generando el caldo de cultivo para la crisis que observamos en la actualidad. En los últimos meses, y en consonancia con los datos publicados relativos al 2021, ha aumentado la preocupación por las cifras de suicidios e intentos de suicidio y las autolesiones en la población joven, y se ha señalado al ámbito educativo como un lugar desde el cual poder desarrollar estrategias para tratar de abordar este problema.